El legendario puente colgante que cruza la entrada de la bahía de San Francisco terminó de construirse en 1937, tras más de cuatro años de trabajo bajo la supervisión de su creador, Joseph B. Strauss. Desde entonces ha sido cruzado por más de 1.800 millones de vehículos y se ha convertido en uno de los lugares más visitados y fotografiados de los Estados Unidos.
La estructura colgante, de unos 2.000m de larga, es soportada por dos cables de casi un metro de diámetro, cuyo núcleo está compuesto por más de 27.500 alambres de acero. Dichos cables están sustentados por dos torres, de estilo Art Decó, las cuales contienen aproximadamente 600.000 roblones, seis de los cuales se aprecian en la fotografía. El hecho de que la instantánea esté tomada un 20 de junio, casi al mediodía, explica que la sombra proyectada por dichos roblones sea tan alargada.
En la fotografía también pueden apreciarse las irregularidades de la pintura, color bermellón. Aunque la pintura original se mantuvo con ligeros retoques durante 27 años, en 1965 se inició un programa especial para prevenir el avance de la corrosión, que duró hasta 1995. El trabajo consistió en sustituir la pintura original por una imprimación de silicato de zinc, cubierta de pintura acrílica, que desde entonces es mantenida por 38 personas.
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